Castillo de Sant Joan

Símbolo de la ciudad y protagonista del perfil de Blanes. El conjunto se construyó en el siglo XII, pese a que en épocas anteriores ya había habido otras fortificaciones. Con su situación privilegiada, se convirtió en un punto de vigilancia de primera orden, y sus piedras han visto desfilar sobre las olas a corsarios y piratas de todo tipo. Hay que subir a verlo sin excusas, ya que no podéis iros de Blanes sin haber disfrutado la ciudad desde esta magnífica perspectiva.

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