Naturaleza y belleza en los Jardines de Blanes

Contemplar la naturaleza nos hace retornar a nuestra esencia más primaria y hacernos humildes ante su inmensidad. Siempre han existido personas especialmente sensibles a esta contemplación que han estudiado y analizado en detalle la naturaleza, y que han divulgado sus conocimientos a través de exposiciones naturales de diferentes estilos. En Blanes, estamos muy orgullosos de poder contar con dos Jardines extensos tanto en belleza como en variedad, nacidos del amor más puro en la naturaleza, a su conocimiento ya su divulgación: son el Jardín Botánico Marimurtra y el Jardín Tropical Pinya de Rosa.

El Jardín Botánico Marimurtra es un auténtico museo al aire libre con 16 hectáreas de extensión en las que el visitante puede viajar a diferentes partes del mundo a través de la vegetación. Está considerado el mejor Jardín Botánico Mediterráneo de Europa, asimismo, ha sido declarado Bien Cultural de Interés Nacional por la Generalitat de Cataluña. El nombre de Marimurtra define bien el espacio que ocupa dentro del territorio: por un lado el mar Mediterráneo, que es divisado desde muchos rincones del Jardín a través de unas vistas espectaculares fruto de su elevación y topografía escarpada; por otro lado, el mirto (Myrtus communis), una planta aromática muy común en zona Mediterránea.

En el Jardín Botánico Marimurtra encontrarás una extensa y variada colección de plantas: cactáceas y plantas crasas procedentes de las regiones áridas de África del Sur y América Central, plantas subtropicales de gran tamaño como palmeras y araucarias, estanques con plantas acuáticas, plantas exóticas, medicinales, aromáticas, y una gran colección de helechos presentes en zonas de la montaña catalana. En total, más de 4000 especies vegetales, la mayoría exóticas, con ejemplares especiales por edad o tamaño, destacando entre ellas, la colección de palmeras, aloes, cicadales y cactus.

Esta gran realidad natural, se inició en la mente de un gran amante de las ciencias y de la botánica, Karl Faust, un hombre que dedicó gran parte de su vida a crear, cuidar y conservar el Jardín Botánico Marimurtra. Alemán de nacimiento, Faust siempre había mostrado una gran curiosidad por la naturaleza, pero sus padres conducirlo hacia una vida empresarial que le llevó a Barcelona, ​​y en la que Faust triunfó acumulando cierta riqueza. Pasados ​​los cincuenta años, decidió retomar su pasión e invirtió su fortuna en la compra de unos terrenos con un clima perfecto para poder trasplantar en él plantas de climas áridos y subtropicales para estudiarlas detenidamente. Estos terrenos eran en Blanes, en el ámbito de los primeros acantilados de la Costa Brava, un lugar con una belleza que seguro tuvo su peso en la elección del emplazamiento. Su intención era construir un Jardín Botánico como lugar de encuentro entre eruditos y aprendices, lejos del ritmo frenético de la ciudad, un pequeño paraíso entregado a la ciencia y a los ideales de la naturaleza, un auténtico centro de investigación y pedagogía.

Jardí Botànic Marimurtra

Uno de los rincones más bonitos y entrañables del Jardín Botánico Marimurtra es el Templete de Linné (en referencia al destacado científico y botánico que hizo la primera gran clasificación de los seres vivos). Es la culminación de la visita al Jardín y también el final de una larga escalinata, desde el que se tiene una de las mejores panorámicas del mar Mediterráneo en el inicio de su baile con la Costa Brava. Es justo en este paraje donde se hacen cada año Les Nits del Marimurtra (Las Noches del Marimurtra), una serie de conciertos de verano de reputados artistas.

El Jardín Tropical Pinya de Rosa es otro ejemplo de amor a la naturaleza expresado en la exposición de más de 7000 especies diferentes que provienen de climas tropicales, ya sea de su hábitat natural, o de viveros y colecciones particulares.

Su creador fue el ingeniero industrial Don Fernando de Caralt, que, como Karl Faust, soñaba con la creación de un Jardín Botánico, en este caso, exclusivamente de vegetación tropical. El lugar comprende unas 50 hectáreas y su emplazamiento junto al mar Mediterráneo, hace disfrutar al visitante de unas vistas panorámicas inmejorables. La gran extensión en ocasiones escarpada, de la finca, se ha visto compensada con la creación de un gran número de caminos conectados y fantásticos miradores que, con todo el conjunto, combinan ciencia y arte. El visitante también podrá ver estanques, balsas y pozos de agua para abarcar una granja, que se encuentra dentro de la finca.

De toda la colección, destacan las de Aloes, agaves, yuccas y Opuntias, algunas de ellas consideradas entre las mejores del mundo. En 2003, el Jardín Tropical de Pinya de Rosa, fue declarado Paraje Natural de Interés Nacional por el Parlament de Catalunya.

Los Jardines de Blanes son emblemas de la ciudad, visitarlos te devolverá tu amor por la pureza de la naturaleza, ¡no te los pierdas!

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